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¡Necesito ayuda! Soy adicto a la comida

Desde hace, relativamente, poco tiempo, y según algunas asociaciones de psiquiatras, la adicción a la comida se ha convertido en una nueva y peligrosa enfermedad mental.

Esto no hace más que confirmar la evidente problemática que causa dicho trastorno de alimentación. Como todo desequilibrio psicológico, el adicto a la comida sufre, normalmente, dicha ansiedad en soledad. Esto, unido al desorden depresivo y a la poca información disponible, consigue, en ocasiones, empujar al paciente hacia un sentimiento de incomprensión total, aislamiento o, incluso suicidio. Por otro lado, esta adicción puede, también -mediante la ingesta incontrolada y continua de comida- provocar la muerte.

Es habitual relacionar la idea de adicción con drogas, bebida u otros elementos químicos que desarrollan una dependencia feroz en algunas personas; sin embargo, también existen adicciones a otros elementos “no químicos” como son el juego, el sexo, las compras, el deporte o la comida. Aunque unas pueden parecer más alarmantes que otras, la verdad es que todas ellas suponen un acercamiento hacia un precipicio que produce placer y resulta, verdaderamente, difícil de controlar.

¿Cuando se convierte en adicción?

Si una persona siente la imposibilidad de controlar sus impulsos a la hora de ingerir alimentos y depende de ello para sentirse bien, estará, seguramente, desarrollando este trastorno. Si es el caso, se recomienda, encarecidamente, acudir al médico con la mayor celeridad posible y revelar la situación al especialista.

Algunas de las características principales que hacen aflorar el diagnóstico de una adicción son:

  • Pensamientos continuos al respecto a lo largo del día.
  • Afección en todos los aspectos de la vida. Produce problemas en otros ambientes tales como el trabajo o en las relaciones de pareja o amistad.
  • La intención de controlarlo sin llegar a conseguirlo. Esto provoca un duro sentimiento de fracaso que lastima fuertemente a la autoestima.
  • La obligación de mentir, a menudo, para no ser descubierto.
  • El efecto de vida anodina que genera sobre quien la padece.

Concretamente, la adicción a la comida se refleja en otras particularidades más específicas:

  • La persona adicta continua comiendo aunque ya no tenga hambre.
  • Puede provocar dolores.
  • La vergüenza se convierte en un mal trago que debe superarse cada día.
  • La soledad o el aburrimiento bastan para justificar el hecho de comer.
  • La ansiedad por la comida aparece, a veces, de repente y sin razón, con una desmedida impulsividad.
  • El adicto a la comida se siente feliz cuando consigue un alimento concreto que desea.

El peligro de la obsesión por la ingesta de alimentos y su factor compulsivo

Es evidente que la adicción a la comida supone un trastorno alimenticio grave. Una prolongada exposición a este trastorno provocará, sin duda, consecuencias importantes en la salud.
Aumentan, considerablemente, los riesgos de padecer:

  • Obesidad
  • Infartos
  • Lesiones en el aparato digestivo
  • Problemas renales
  • Derrame cerebral
  • Sangrados rectales
  • Diabetes
  • Esterilidad
  • Cálculos de vesícula
  • Problemas en el sueño

La adicción a la comida se ha convertido, por tanto, en una reconocida enfermedad mental cuyas consecuencias, si no son controladas, pueden provocar un trágico desenlace.

¿Qué hacer para dejar atrás la adicción a la comida?

Cuando una persona sufre una adicción debe, en primer lugar, reconocer su trastorno y pedir ayuda. Este paso es realmente importante si se tienen en cuenta todos los factores que el paciente ha de superar para poder confesar dicho trastorno. Declarar la adicción supone salvar un importante obstáculo forjado a base de vergüenza, depresión, apatía, rechazo y soledad.

Si se consigue alcanzar este punto primordial, el adicto a la comida ya habrá dado el más elemental de los pasos.
El éxito a la hora de controlar esta compulsiva obsesión por la comida se esconde en una educación mental, gestionada con rigor y constancia. La idea básica consiste en reconocer que la ansiedad no será eliminada gracias a la comida.

Se recomienda llevar un registro estricto a modo de diario de las comidas realizadas a lo largo del día y por qué razón se hicieron. Debe apuntarse, también, la situación exacta y los factores externos que rodeaban, en ese instante, el escenario. De este modo podrá comprobarse las razones que provocan la ingesta descontrolada y en qué momentos se produce.

Para abandonar la adicción a la comida se recomienda:

  • Comer, únicamente, tres veces al día. Esto es lo habitual en una alimentación sana y corriente. Tener en cuenta la cantidad de alimentos consumidos sin descuidar el aporte calórico y la diversidad de productos.
  • Recuperar la actividad física y las obligaciones laborales con naturalidad. El deporte nos hace sentir mejor, es saludable y placentero.
  • Prestar atención a lo que se come. Es necesario aprender a diferenciar entre hambre y ansiedad.
  • Cuando la ingesta de alimentos comience a saciar, no se debe continuar hasta la saturación. Hay que evitar sentirse harto.
  • Comer despacio y no por costumbre.
  • Cambiar los hábitos, caminar por lugares diferentes, leer libros interesantes, viajar con amigos o familiares, etc.
  • Huir de la comida rápida. Se deben sustituir estos alimentos por otros más beneficiosos y convenientes. Si, en algún momento, se siente la necesidad imperiosa de comer, se recomienda ingerir fruta.
  • Acudir a un profesional que ayude a mantener una correcta alimentación. Los especialistas son los mejores aliados en la lucha contra las adicciones. Algunos medicamentos contribuirán a la consecución del objetivo.

Literatura sobre adicciones

Se han escrito muchos libros que tratan sobre adicciones y obsesiones. Además de la ayuda que un médico especialista pueda ofrecerte, este tipo de literatura te aportará una valiosa información basada en experiencias en primera persona y en sus distintos puntos de vista.

No se trata de dejarse llevar por lo que otros pacientes han vivido y plantean, sino de aceptar el problema existente y reunir todas las armas posibles, y al alcance, para luchar contra la adicción.

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